Ensayo · IA aplicada · Producto
Cuándo no usar IA.
Hay problemas que se resuelven mejor con una regla simple, una hoja de cálculo bien hecha o una conversación. Saber distinguirlos ahorra dinero y frustración.
Decir que no a la IA en algunos casos no es una postura contra la tecnología. Es criterio.
Cuando una regla basta
Si la decisión se puede escribir como “si pasa esto, haz aquello”, una automatización tradicional es más barata, más rápida y más predecible que un modelo de lenguaje.
Cuando el error es caro
En temas legales, médicos o financieros, un texto generado puede sonar convincente y estar equivocado. Ahí la IA puede ayudar a preparar borradores, pero la decisión y la revisión siguen siendo humanas.
Cuando el proceso no existe
Si cada persona hace la tarea a su manera, la IA no va a ordenar eso por arte de magia. Primero hay que acordar cómo se hace.
Cuando nadie la va a usar
La mejor herramienta fracasa si no encaja en la rutina del equipo. Antes de implementar, conviene preguntar quién la va a usar, cuándo y en reemplazo de qué.
“Si no podemos explicar con claridad por qué algo necesita IA, todavía no está listo.”
Escrito porLuis Felipe Guarín GonzálezLuis Felipe Guarín González dirige VORIFY y trabaja en la intersección de producto, inteligencia artificial y negocios. Lleva más de 8 años en tecnología y 6 en el sector financiero, donde llegó a gerente de producto en banca internacional. Ha formado a más de 500 personas en Latinoamérica.